Yo – Como que para el fin de semana¿?
Liam – Pues que te vienes conmigo a pasarlo…
Yo – Pero… Cuando lo has organizado todo¿? A donde vamos¿?
Liam – El sitio no te lo digo, es una sorpresa. Solo te
puedo decir que muy, muy lejos no está y que iremos solos, tú y yo. Creo que
será el mejor momento para conocernos no¿?
Yo – Liam yo… es que… no quiero que te tomes tantas
molestias por mí. Como se lo tomarán los chicos¿?
Liam – No te preocupes, ellos fueron los que me han ayudado
a organizarlo todo.
Yo – Bueno, en ese caso…supongo que debería ir no¿?
Liam – Claro… venga, vete a ducharte para pasar por tu casa –
dijo mientras me sonreía.
Entré en la ducha.
Salí y me enrollé con una toalla que me había dado. Me asomé
por la puerta. Él estaba en la cama sentado con un pantalón gris en la mano.
Yo – Liam, te importaría acercarme el pantalón por favor¿?
Liam se acercó con él en la mano.
Liam – Toma.- dijo dándome un beso en la frente.
Cerré la puerta del baño y me terminé de vestir. Salí y me lo
encontré en la cama, como antes.
Liam – Bueno, me voy a duchar. Si quieres escógeme tu la
ropa, se que lo harás genial.
Yo – Vale, te quiero – le besé y nos íbamos yendo poco a
poco en el baño mientras nos besábamos.
Sonó el timbre.
Nos separamos y él se metió en la ducha.
Gemma (hermana de Harry) – Buenos días chicos.- dijo
mientras Zayn que ya se había levantado, le abría la puerta. La saludó y se
volvió a su habitación.
Harry se levantó del sofá y fue corriendo a abrazar a su
hermana.
Harry – Ven, te tengo que presentar a alguien.– dijo mientras
la llevaba al salón donde estaba Liza.
Liza se levantó del sofá.
Harry – Gemma, ella es liza, mi novia.
Gemma – Encantada- dijo dándole dos besos.
Liza – Igualmente.
Liza salió del salón y se fue a la habitación donde estaba
Zayn.
Gemma – Bueno Harry, y cuanto tiempo lleváis juntos enano¿?
Harry – Pues desde anoche.
Gemma – Pues si que tiene que ser muy especial para ti, como
para llamarme para que viniera corriendo.
Yo seguía mirando la ropa de Liam y encontré en uno de los cajones
unos billetes de avión para dos personas. Él y una tal Irene.
Cuando leí eso, salí corriendo de la casa. Estaba llorando a
más no poder. Me quería ir de allí. Los billetes eran para mañana por la
mañana. Todo era mentira. Él no me quería, era solo una estúpida que había
caído en las zarpas de uno de sus ídolos. “Pensé que él no era así” pensé
mientras iba corriendo por toda la calle
tropezándome con la gente, pero con un solo objetivo. Llegar a mi piso.
Llegué, me quité su ropa y la tiré a la basura. Me puse el
pijama y me tumbé en la cama. No podía parar de llorar. Pensé que esta era una
historia que duraría siempre, toda la vida. Me costaba pensar que me había mentido.
Estaba a punto de dormirme cuando alguien entró en casa.
Supuse que era Lizi o Miri así que no me preocupé.
Liam – Gemma por favor. Donde estas¿?
Yo – Liam déjame. No quiero saber nada de ti.
Liam entró en mi habitación y se sentó a mi lado mientras me
intentaba tranquilizar acariciándome el pelo.
Liam – Gemma, por favor, solo te pido que me escuches.
Yo – Vale, pero solo lo aré unos minutos– dije mientras me
incorporaba sentándome en el filo de la cama. Liam se levantó y se puso de
cuclillas enfrente de mí.
Qué escusa pondría¿? Yo no le quería escuchar. Pero Algo dentro
de mí me obligaba a ello.
¿?Sería el amor¿?
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