viernes, 10 de mayo de 2013

Capítulo 24 - "Nos vamos¿?"


Fui a abrir y no me lo podía creer, que hacían allí¿?
*Narra Miri*
Escuché como alguien venía casi corriendo a abrir la puerta. Era Gemma.
En cuanto la vimos se abalanzó a abrazarnos.
Gemma – Pero, qué hacéis aquí¿?
Yo  – Venimos a salvarte de las garras de mi hermano.
Nos volvimos a abrazar las tres.
Pasamos dentro y fui corriendo hacia mi hermano. Le echaba mucho de menos. Llevaba bastante sin hablar con él. Él es un gran apoyo para mí. Sé que puedo contar con él pase lo que pase.
Nos sentamos en el sofá y estuvimos hablando.
Liza – Mmm, bueno, Gemma más te vale que vallas ya a recoger todas tus cosas, a partir de ahora te quedarás en nuestra casa.
Yo – Hemos alquilado un ático en el centro. Nos quedaremos aquí mínimo hasta final del verano. Mañana vamos a ir a presentar las matrículas a la universidad, y si nos admiten nos quedaremos aquí a estudiar, y tu como que yo me llamo Miranda también.
Gemma – A sus ordenes mi señoría, pero tengo que preguntar si me dejan estudiar aquí, y no solo eso sino que no sé donde estudiaré, no conozco esto y para colmo no tengo ni la menor idea cuando terminan los plazos de las matrículas.
Liza – No te preocupes, eso ya lo hemos mirado. La universidad está al lado de la de arte, a donde irá Miri, y no muy lejos de la mía. El plazo comienza esta semana y termina en 2 semanas, mañana aprovechamos que están más o menos cerca y nos informamos. El único problema es que están algo lejos, tendremos que sacarnos el carnet.
Gemma -  Gracias por haberos informado, ahora vengo, voy a llamar a mi madre.
Yo – Vale, no tardes.
*Narro Yo*
Fui a llamar a mi madre. Le pareció buena idea eso de estudiar biología aquí. Me dijo que echara la matrícula, y que si me cogían me quedaría. Estaba muy generosa, como regalo de fin de curso por llamarlo así, si entraba me regalaría una Vespa. No me lo creía, por fin me daban autonomía como para quedarme en Inglaterra, y no solo eso sino también comprarme una moto, estoy que flipo…
*Narra Liza*
Estábamos hablando con Robert mientras Gemma hablaba por teléfono. Le comentamos a Robert donde estaba la casa, él ahora nos ayudaría a llevar las cosas de Gemma, y de paso le enseñaríamos la casa. No se le veía muy ilusionado de que su querida… se viniera con nosotras. Supongo que se pensaba que estaría mucho más tiempo para disfrutar ellos solo, pero no siempre será así, y menos con él. Le ha hecho mucho daño, y aunque Gemma no lo sepa, Robert estuvo tonteando y demás con una chica de aquí, bueno, eso fue lo que me dijo Miri…
Fui a ver si Gemma ya había terminado. Llegué y ya había empezado a recoger las cosas.
*Narra Robert*
Miri – Robert, al final que fue lo que pasó con aquella¿?
Yo – Con quien – dije haciéndome el tonto aunque sabía perfectamente de quien hablaba, estaba hablando de Marie.
Marie es la verdadera razón por la que me vine. Gemma y yo no estábamos muy bien, y encontré el apoyo que necesitaba en Marie, una chica londinense que conocía de cuando yo era pequeño, pero después de irme a canarias, seguimos hablando. Bueno, en realidad nos conocimos porque estudiábamos juntos en el instituto, no vivíamos en Londres, pero ella el mismo año que yo me fui a las islas, ella se fue a Londres.
Nosotros quedábamos todos los días, pero todavía no éramos más que amigos, estaba dispuesto a decirle lo que siento, pero Miri me avisó de que Gemma iba a venir y…algo en mi interior renació. Sentí que tenía que volver con ella. Y  ahora Miri me lo impediría, como si no la conociera…
Miri – Robert… holaaaaa estas¿? Eeeeoooohh… - dijo moviendo las manos de un lugar a otro en mi cara.
Yo – Sí, dime – dije sobresaltado.
Miri – En qué pensabas¿?
Yo – No, en nada, tonterías.
Miri – Bueno, como ya te imaginas, no te voy a dejar a Gemma todo el día, en realidad paso de que le hagas daño, te conozco y sé que se lo harás.
Yo – Miri, no lo haré, te lo aseguro.
Volvieron Liza y Gemma.
Gemma – Si me dejan, me dijo mi madre que echara la solicitud y que si me aceptaban me dejarían ir a clases aquí, y me regalarán la Vespa, mi madre que la elija aquí y la compre, que ellos las pagan a sí que… yo ya tengo transporte…
Miri – No eres la única. – dijo agitando unas llaves.
Liza – Te lo tenías guardado zorrilla…
Yo – Qué¿? Espera… mi hermana con coche.. AY MAY… fuerte peligro…
Miri – Gracias, yo también te quiero…- le miré con mala gana.
Liza – Bueno nos vamos¿?
Yo – Vamos en mi coche, y así metemos las maletas, que como es grande caben perfectamente.
Miri – Sí, yo de todas maneras dejé el Mini en nuestro garaje.
Liza – Espera, que tenemos garaje¿?
Miri – Sí, y trastero, pero eso no te lo recomiendo.
Liza – Que pasa esta derruyéndose¿?
Miri – Que yo sepa no, pero está muy sucio.
Gemma – Guarrilla, eso en nada lo limpiamos.
Yo – Bueno, nos vamos o qué¿?
Todas – Sí pesado…
Bajamos al garaje y guardamos las maletas. Subimos al coche y nos dirigimos a la que sería  a partir de ahora y quién sabe hasta cuándo mi nueva casa.

viernes, 3 de mayo de 2013

Capítulo 23 - "Una peli¿?"


Robert – Bueno, a donde quieres que vallamos¿?
Yo – Robert, podemos ir a tu casa a dejar las maletas y después lo que tú quieras.
Robert – Vale, te apetecería ir a ver una peli después¿?
Yo – O pasamos por el videoclub y sacamos Batman la leyenda renace¿?
Robert – Vale, mejor pasamos por el centro comercial, la compramos y de paso compramos algo de comer¿?
Yo – Claro, yo la voy a coger y tu lo de comer.
Robert – Vale.     
Llegamos al centro comercial, no estaba muy lejos. Llegamos, nos bajamos y fuimos directamente al hipermercado. Yo fui a los DVDs y Robert a la comida. Encontré la sección pero no la peli. Pregunté a un dependiente, me dijo donde estaba, la cogí y fui a buscar a Robert.
Cuando lo encontré lo vi hablando con alguien, no sé quien era pero su voz y su espalda me sonaba. Cuando me acerqué después de estar un par de segundos pensando en quien era, el chico con el que hablaba ya se había marchado.
Me acerqué sigilosamente y le tapé los ojos.
Yo – Quien soy¿? – dije con una voz de pito.
Robert – Mmmm no sé, alguien a quien quiero¿?
Yo – No.
Robert – Entonces eres… mmm no sé… Miri¿?
Yo – No, encerio¿?
Robert – Gemma anda, quítame ya las manos de los ojos.
Se las quité y me besó.
Yo – Quien era¿?
Robert – Nada, un amigo que hacía mucho que no veía. Fuimos juntos al colegio y al instituto, éramos mejores amigos y ahora, apenas lo puedo ver, viaja mucho.
Yo – Ah, bueno, que has cogido¿?
Robert – A ver, cogí 2 pizzas, este paquete de papa, y una botella de Fanta naranja de las grandes, tal y como a ti te gustaba no¿?
Yo – Hay que bien me conoces. Vamos ya a la caja¿?
Robert – Sí, vamos.
Llegamos a la caja, había una vacía y nos fuimos a esa. Pagó la compra, la metimos en el coche y nos fuimos a su casa.
Aparcó cogió las bolsas, entramos al portal y subimos por las escaleras. En el segundo piso se paró frente a una puerta, cogió las llaves que tenía en su bolsillo y abrió.
En cuento abrías, había un hall, en la puerta más cercana estaba la cocina-comedor-salón. En el pasillo que seguía el hall estaba la habitación principal, un baño y un pequeño estudio (despacho).
Robert me llevó a la habitación principal.
Robert – Si quieres, deja las cosas aquí – dijo señalándome al armario. – yo dormiré en el sofá durante el tiempo que te quedes aquí.
Yo – No, no consentiré que duermas en el sofá en tu propia casa. Yo dormiré en el sofá.
Robert – No, enserio, duerme tu en la cama.
Yo -  No, dormiremos los dos en la cama. Que durmamos juntos no quiere decir que hagamos nada raro.
Robert – Vale, bueno voy a hacer las pizzas y preparar todo.
Robert se fue, yo me quedé en su habitación. Saqué lo básico, un par de camisas, uno pantalones…
Cuando terminé fui a la cocina. Las pizzas estaban en el horno, las papas ya las había puesto en un cuenco y había sacado dos vasos y la Fanta.
Lo puso todo en la mesa del salón. Sacó las pizzas y también las puso allí. Sacó la película del forro y la puso. Nos pusimos a ver la peli, comer… cuando ya era tarde, me empecé a quedar dormida. Robert me llevó a la cama, pero él se volvió al salón.
*Al día siguiente*
Me desperté y Robert no estaba en la cama. Su lado estaba sin deshacer. Salí de su habitación, fui al baño, me lavé la cara y fui al salón. Estaba dormido. Se había quedado dormido o a dormir en el sillón. Al rato se levantó, es tan mono durmiendo…
Preparamos el desayuno, eran las 11, estábamos hablando de que haríamos esa tarde cuando tocaron el timbre…