martes, 23 de julio de 2013

Capítulo 26 - "Donde esta Gemma¿?"

No puede ser verdad. Que hacía ahí sentados Liam, Niall y Harry¿? Por qué se habían sentado con nosotras¿?
Estaba muy desconcertada.
Liam – Tu eres Gemma verdad¿?
Yo – Sí, como lo sabes¿?
Liam – Louis nos enseño una foto de las tres antes de venir. Nos comentó que el otro día en el super se encontró con un antiguo compañero de instituto, que antes eran grandes amigos, y este le llamó hoy, pidiéndole un favor, y nosotros aceptamos el quedar con ustedes, y la verdad es que menos mal que lo hicimos.
Miri – Por qué¿?
Niall – Porque si no, no hubiera conocido a una chica tan guapa como tú en mi vida.
Miri – Gracias. – dijo Miri más roja que un tomate.
Harry – Bueno y que hacéis aquí¿? De donde sois¿?
Liza – Pues somos de Gran Canaria. Sabéis donde está¿?
Niall – Creo que sí. En España no¿? En el Atlántico.
Yo – Sí. Y bueno, pues yo estaba de intercambio una semana, pero al final me quedo si me admiten a estudiar aquí, y ellas también se quedan.
Liam – Bueno y… tenéis en mente qué vais a hacer hoy¿?
Liza – Pensamos en ir a alguna discoteca, alguien necesita despejar la mente.
Harry – Sé de una que os encantará. Os importa si vamos con ustedes¿?
Miri – No, claro, vénganse. Como lo hacemos nos vemos allí¿?
Niall – Bueno, yo estaba pensando en que si no os importaba, os llevábamos nosotros.
Yo – Sí, porque no. Me disculpáis, tengo que ir al baño.
Salí corriendo al baño. Necesitaba llorar. Justo antes de salir, cogí mi bolso.
En realidad no tenía que ir al baño, necesitaba estar sola, yo y mi música. Necesitaba llorar más que nunca. Salí del nando’s sin que me vieran y salí corriendo a la parada de taxis, cogí uno y me fui a casa. Llegué me mentí en la cama, me puse los auriculares y no paré de escuchar canciones tristes. Probablemente estaría cometiendo el peor error de toda mi vida. Yo, comiendo con mi amor platónico, del que llevo enamorada muchos años, y no hago otra cosa que correr y huir por la necesidad de estar sola y llorar sin que nadie me vea.
Poco a poco, me fui quedando dormida al ritmo de la música…
*Narra Liam*
Me estaba empezando a preocupar. Gemma ya llevaba mucho tiempo en el baño. Parecía que el tiempo no pasaba para los chicos, ellos no paraban de hablar entre ellos, con Liza y Miranda, pero yo… yo estaba demasiado preocupado como para establecer conversación. Donde estaría Gemma¿?
Yo – Ahora vengo, voy al baño.
Fui al de chicas, pero no había nadie. Donde esta Gemma¿? me preguntaba una y otra vez, era la única pregunta, frase que habitaba mi cabeza.
Volví a la mesa.
Yo – Chicos, me estoy empezando a mosquear, donde está Gemma?¿
Liza – Has mirado en el baño¿?
Yo – Sí.
Miri – Seguramente se habrá ido a casa.
Yo – Así, sin avisar¿?
Liza – Liam, ella lo está pasando muy mal. Necesita sentar la cabeza y olvidarse de lo que ese tío le hizo.
Miri – Un respetito eh… que el subnormal ese es my hermano.
Liza – Si la única que lo ha insultado aquí eres tú.
Miri – Claro, yo soy la única que puedo hacerlo.
Yo – Bueno, perdonad, pero me podríais decir donde está vuestra casa¿?
Miri – Espera, ahora vamos todos.
Yo – No creo que os queráis ir de verdad. Lo estáis pasando bien no¿?
Afirmaron todos con la cabeza.
Yo – Pues ya está, yo me voy, necesito saber dónde está.
Yo me estaba levantando, estaba a punto de marcharme cuando Liza me llamó.
Liza – Liam, espera. Tenemos que decirte donde es no¿?
Yo – Sí, claro.
Me explicaron el cómo llegar, Liza me dejó sus llaves. Salí casi corriendo del restaurante. Cogí el coche y salí escopeteado. Los chicos después irían en el coche de Miri.
Llegué a la puerta de la casa. Abrí la puerta y comencé a llamar a Gemma.
Yo – Gemma!! Gemma!! Dónde estás¿?
No escuchaba nada. Seguí gritando, me estaba poniendo de los más histérico posible.
Yo – Gemma!! Dónde estás¿?
Empecé a buscar habitación por habitación.
Llegué al salón y no la encontré. Vi unas escaleras, las subí y allí estaba, tumbada en la cama acurrucada en la almohada y llorando.  Me acerqué y se asustó.
Yo – Eh, tranquila. Como estás¿? Estaba preocupado.
Me senté al filo de la cama, mirando hacia ella.
Gemma – Como has entrado. Donde están las chicas¿?
Yo – Se han quedado allí, Liza me dio la llave. Estaba muy preocupado.
Desapareciste así, sin más…
Fui interrumpido por un mensaje. Miré el móvil.
#Mensaje Harry#
Liam, como está Gemma¿? Todo bien¿?
Le respondí.
#Mensaje yo#
Sí, todo bien. No se preocupen, estaba en casa. Pásenlo bien.
Yo – Era Harry, estaban preocupados.
Gemma – Ah, vale.
Se volvió a tumbar en la cama y comenzó a llorar de nuevo.
No la podía ver así. No sé por qué, pero la verdad, lo estaba pasando fatal. Como pille al Robert ese, se las va a ver conmigo.
Yo – Hey, - dije con suavidad mientras me acercaba a ella. Me levanté, di la vuelta a la cama y me puse de cuclillas enfrente de ella. – dime, que es lo que pasa. Desahógate.
Se sentó en la cama.
Gemma – No, no quiero que pienses que yo soy así. No quiero que me conozcas ni hablemos en este estado.
Yo – Venga. Puedes confiar en mí.
Gemma – Lo sé, pero…No quiero que te pienses que yo soy así.
Yo – Como que así¿??
Gemma – Sí, así. La típica que va llorando por las esquinas. Es que hoy me ha pasado algo que nunca pensé que me podrían llegar a hacer. Y No pienso tolerar que un chico como tú se quede aquí soportando a alguien como yo.
Yo – Mira, yo soy el que quiero estar aquí. Quiero ayudarte, en lo que sea, quiero que sepas que voy a estar aquí siempre, para lo que necesites.
Gemma – Gracias, de verdad.
Yo - de nada.
Se levantó de la cama y me dio un gran abrazo. Nuestro primer abrazo…
Una tontería para muchos, un gran avance para otros.
Yo – Bueno, venga cuéntame.
Me contó todo lo que había pasado con Robert. Ese tío es lo peor. Enserio cuando sepa quién es, se va a enterar de lo que vale un peine…
No paraba de llorar y yo cada dos por tres, le daba un abrazo, se tranquilizaba y podía seguir contando.
Cuando terminó, no supe que hacer, ella no paraba de llorar, y decidí darle un beso en la frente. Se tranquilizó y le abracé.
Yo – Bueno, duerme un poco que esta noche habrá que mover el esqueleto.
Gemma – Gracias por haberme escuchado.
Yo – Enserio, de nada.
Se volvió a tumbar en la cama, le tapé con el edredón y me dispuse a bajar las escaleras.
Gemma – No, espera no te vayas. Túmbate aquí conmigo.
Le hice caso. Me tumbé con ella. Se apoyó en mi pecho, pasé mi mano por detrás de su cabeza, la apoyé en su hombro y la apreté contra mí.
Gemma – Gracias. La verdad es que contigo, me siento segura.
Yo – Y yo.
Empecé a cantar Moments, primero para mis adentros, y después muy bajito, parecía un susurró. Poco a poco Gemma se fue quedando dormida. Notaba como mi voz poco a poco se apagaba. No era la única que lo hacía, si no que mis ojos también.
La última imagen que recuerdo es la de Gemma dormida en mi pecho como un pequeño ángel.

sábado, 20 de julio de 2013

Capítulo 25 - "Te Odio"

*Narra Robert*
La casa no estaba muy lejos, a unos 15 minutos. Llegamos y aparcamos en el garaje.
La echaba de menos, pero me acababa de fastidiar la “reconquista”. Por el camino Gemma les iba contando a las chicas como se lo había pasado en el tiempo que llevaba allí, lo mucho que las había echado de menos…
En realidad era bastante amplia la plaza de garaje. Tenían 4 plazas para los coches y 2 para motos. Nos bajamos y subimos las cosas en el ascensor. El edificio tenía unas 2 plantas más el ático. Por lo que comentó Miri, el ático era como dos de los pisos. Entramos  y vi unas latas de pinturas en una sala, supuse que sería el salón, cuatro sillones, una tele bastante grande, la terraza, no sé porqué, pero algo me decía que lo era.
Liza – Mirad, aquí, –señalando a la primera habitación a la derecha- está la cocina, tras la barra americana está el comedor.
Miri – En esta habitación, -señalando la siguiente pero a la izquierda- está mi habitación. La siguiente es la de Liza, y allí –señalando a otras dos – hay otras, pero no hay más que nuestras maletas hasta que consigamos compañeras de piso.
Al fondo de un ancho pasillo el salón que yo antes había divisado.
*Narro Yo*
Yo – Bueno, y cuál es mi habitación?
Liza – Habíamos pensado, que si quieres la habitación del ático, en la planta alta, es toda tuya
Yo  - Por donde se sube¿? –dije histérica– Hay como os quiero –les dí un abrazo y un beso a cada una.
Miri – Es por aquí –dijo señalando unas escaleras al fondo del salón, al lado de la puerta de la terraza.
Liza - Ah, respecto a los baños hay uno en cada habitación.
Yo – Vale, gracias.
Subí corriendo, una cama de matrimonio, las paredes pintadas de verde lima, y encima de la cama, una ventana por la que mirar a las estrellas, pero al lado de la cama, entre la mesilla y el ropero, se encontraba un escritorio. En la otra parte de la habitación había una ventana, donde la en la parte baja te podías meter, era circular.
Empecé a colocar todo.
*Narra Robert*
Mi hermana y Liza no paraban de decirme que no me acercara mucho a Gemma, que no querían que yo le hiciera daño. La verdad, estoy un poco harto ya, siempre lo mismo, no entiendo porqué no confían en mí. Sé que le he llegado a hacer mucho daño, pero no quiero que pase lo mismo, y supongo que ellas tampoco lo quieren así.
Yo – Por favor, dejadme intentarlo. Os prometo que esta vez será diferente.
Miri – Robert, te lo digo en serio, como hagas algo te mato.
Yo – Vale, esta noche me gustaría salir con ella, en plan cita. Iremos a cenar y después a la discoteca, os venís a la discoteca¿?
Liza – A mi me parece buena idea.
Miri – Y a mí, pero ya sabes eh…
Yo – Que sí pesáaaa… Ahora vengo.
Subí las escaleras que daban a la habitación de Gemma. Subí silenciosamente. No quería que se enterara. Cuando llegué estaba de espaldas, mirando a la cama. Me acerqué a ella, le tapé los ojos, le di la vuelta. Me miraba a los ojos. Sus ojos color miel… no me pude resistir. La besé. Poco a poco nos íbamos tumbando en la cama. Le quité la camisa, ella me la quitó a mí. Poco a poco fui bajando por su cuello, su pecho, su ombligo…volví a subir. La volvía besa. Me quité los pantalones. Llevaba mucho esperando esto, hacerlo con ella. No era la primera vez. La primera fue con Marie mientras estaba con Gemma, pero ella eso no lo sabe y nunca se lo diré. Le volví a besar.
Yo – Marie, te quiero.
Gemma – Perdona, que acabas de decir¿? –dijo escapándose de la cama, levantándose.
Mierda, la acabo de cagar y bien…
Yo – Que te quiero.
Gemma -  Quien es Marie¿?
Le explique todo, incluso que le había puesto los cuernos con ella. No paraba de llorar. Se fue corriendo al baño y se encerró.
Qué coño he hecho¿? Les prometí que no le haría daño y a la primera de cambio ya la voy cagando así…
Yo – Gemma, abre por favor.
Gemma – No, vete. Te odio.
Le hice caso, me fui de su habitación. Bajé y le dije a las chicas que ya la había fastidiado, que lo había arruinado todo. Tenía la necesidad de irme, de irme y estar solo. Pensar el cómo pedirle perdón. Yo la quiero y quiero estar con ella, pero ella ya no querrá estar conmigo, y seguramente, no me querrá ni ver.
Salí de la casa, cogí el coche y me fui a mi casa.
*Narro yo*
No me lo podía creer, como me había hecho esto¿? No era la primera vez que me hacia algo parecido. Justo a los 3 meses de estar juntos, me había puestos los cuernos con una tal Marie, ya sé quién es la zorra esa… No le quiero volver a ver en la vida. Le he perdonado muchas cosas, y no pienso perdonarle esta.
Miranda y Liza tocaron en la puerta. Les abrí y me dieron un fuerte abrazo.
Les comenté lo que había pasado. Miri bajó y Liza se quedó conmigo hablando.
Liza  - Tía ahora tienes que tranquilizarte, respirar hondo y olvidarte de ese imbécil. Esta noche vamos a hacer una cosa. Tú te vienes con nosotras de fiesta.
Yo – Liza, no tengo ganas de salir enserio.
Liza – Me da igual lo que digas, no vas a pasarte aquí  todo el día comiéndote la cabeza. Ahora salimos a dar una vuelta, a comprarnos unos trajes bonitos, unos tacones, comemos fuera y después nos venimos, nos vestimos y nos vamos vale¿?
Yo – Vale, gracias. Te quiero.
Le abracé. La verdad es que no sé qué haría sin ella. Siempre está pendiente, siempre que lo necesito está ahí para apoyarme.
Escuché como Miri pegaba gritos abajo. Escuché como gritaba Robert y rompí a llorar. A los pocos minutos subió, me tranquilicé.
Miri – Bueno, en 30 minutos abajo en el salón, para irnos vale¿?
Yo  - Vale. Os quiero chicas.
Las dos - Y nosotras. Nos abrazamos las tres.
Me vestí, unos vaqueros, una camisa de cuadros rojos, blancos y azules y de bajo una camisa blanca, las all star blancas, un poquito de maquillaje, peinada y lista.
Bajé, todavía quedaban unos 15 minutos. Me senté a esperar a las chicas.
*Narra Robert*
Miranda me había echado una bronca impresionante. Conseguí que me dijera lo que iban a hacer hoy y le supliqué que a las 5 y media estuviera en el centro comercial que está entre su casa y la mía, que fuera al nando’s a comer a esa hora. Tenía una sorpresa para ellas.
Llamé a al chico con el que me encontré el otro día en el super.
*Llamada telefónica*
Alguien – Sí, dime Robert.
Yo – Louis, tienes que hacerme un favor.
Louis – Sí, dime.
Le conté lo que había pasado con Gemma.
Louis – Tío, eso no se hace.
 Yo – Ya, lo sé. Pero mira yo ya sé que ella es demasiado buena para mí, que yo no puedo estar con ella porque no soy el indicado y había pensado en que hablaras con Liam para que quedara con ella es que sé que ella esta locamente enamorada de él y como está soltero, pues pensé que a lo mejor no sé, podían quedar.
Louis – Sí, claro. Me parece buena idea.
Yo – Mira, ellas, mi hermana, Liza una de sus mejores amigas y Gemma a las 5 y media van a ir a comer al nando’s del centro comercial en el que nos encontramos, te parece bien si se encuentran allí, te paso una foto de ellas para que las encuentren¿?
Louis – Sí, vale. Pero para que no esté Liam solo, le digo a Niall y a Harry que vallan vale¿? Es que Zayn y yo tenemos un par de cosillas que hacer.
Yo – Vale, perfecto. Gracias, te debo una.
Louis - Nada, yo ahora le dijo a los chicos todo eso vale¿?
Yo – Vale, gracias. Adiós.
Louis – De nada, chao.
*Fin de la llamada*
*Narra Louis*
Vale, ya tengo cita para los enanos pero… yo bueno… sigo solo, pero pronto sé que encontraré a mi chica, a la mujer de mi vida. Pronto.
Fui al salón a decirles a los chicos lo de esta tarde, les pareció muy buena idea. Le enseñé la foto que Robert me acababa de mandar. Gemma era la del medio, Miranda estaba a la izquierda y Liza a la derecha, según de me dijo Robert.
A Liam le gustó Gemma, eso era lo principal, pero a Niall, Miranda le pareció muy atractiva, y a Harry Lo mismo Liza, pero… a mí Liza también me lo pareció…
*Narro yo*

Salimos de la casa y nos dirigimos al centro comercial. Nos compramos cada una un traje. Miranda una corto de palabra de honor de color azul eléctrico, era precioso. Liza uno sin mangas, de color rojo teja, con un apretado en la cintura. El mío era de color azul turquesa, con una sin mangas, pero en un brazo descubierto, sin tira, y con un recogido en la parte baja. Eran perfectos. Fuimos a comer, teníamos hambre, eran las 5 y 25 cuando entramos en nando’s nos sentamos. Y una camarera unió una mesa a la nuestra, nos quedamos extrañadas. A los pocos minutos unos chicos se acercaron a la mesa, nos pidieron permiso para sentarse, me sonaba muchísimo su voz, creo que sé quién era, pero no creí que pudiera estar ahí. Se sentaron casa uno al lado de una de nosotras. Estábamos muy raras, ellos iban con capuchas, como si se estuvieran escondiendo de alguien. Cuando se acomodaron, se quitaron las capuchas… no me lo podía creer…