No puede ser verdad. Que hacía ahí sentados Liam, Niall y Harry¿?
Por qué se habían sentado con nosotras¿?
Estaba muy desconcertada.
Liam – Tu eres Gemma verdad¿?
Yo – Sí, como lo sabes¿?
Liam – Louis nos enseño una foto de las tres antes de venir.
Nos comentó que el otro día en el super se encontró con un antiguo compañero de
instituto, que antes eran grandes amigos, y este le llamó hoy, pidiéndole un
favor, y nosotros aceptamos el quedar con ustedes, y la verdad es que menos mal
que lo hicimos.
Miri – Por qué¿?
Niall – Porque si no, no hubiera conocido a una chica tan
guapa como tú en mi vida.
Miri – Gracias. – dijo Miri más roja que un tomate.
Harry – Bueno y que hacéis aquí¿? De donde sois¿?
Liza – Pues somos de Gran Canaria. Sabéis donde está¿?
Niall – Creo que sí. En España no¿? En el Atlántico.
Yo – Sí. Y bueno, pues yo estaba de intercambio una semana,
pero al final me quedo si me admiten a estudiar aquí, y ellas también se quedan.
Liam – Bueno y… tenéis en mente qué vais a hacer hoy¿?
Liza – Pensamos en ir a alguna discoteca, alguien necesita
despejar la mente.
Harry – Sé de una que os encantará. Os importa si vamos con
ustedes¿?
Miri – No, claro, vénganse. Como lo hacemos nos vemos allí¿?
Niall – Bueno, yo estaba pensando en que si no os importaba,
os llevábamos nosotros.
Yo – Sí, porque no. Me disculpáis, tengo que ir al baño.
Salí corriendo al baño. Necesitaba llorar. Justo antes de
salir, cogí mi bolso.
En realidad no tenía que ir al baño, necesitaba estar sola,
yo y mi música. Necesitaba llorar más que nunca. Salí del nando’s sin que me
vieran y salí corriendo a la parada de taxis, cogí uno y me fui a casa. Llegué
me mentí en la cama, me puse los auriculares y no paré de escuchar canciones
tristes. Probablemente estaría cometiendo el peor error de toda mi vida. Yo,
comiendo con mi amor platónico, del que llevo enamorada muchos años, y no hago
otra cosa que correr y huir por la necesidad de estar sola y llorar sin que
nadie me vea.
Poco a poco, me fui quedando dormida al ritmo de la música…
*Narra Liam*
Me estaba empezando a preocupar. Gemma ya llevaba mucho
tiempo en el baño. Parecía que el tiempo no pasaba para los chicos, ellos no paraban
de hablar entre ellos, con Liza y Miranda, pero yo… yo estaba demasiado
preocupado como para establecer conversación. Donde estaría Gemma¿?
Yo – Ahora vengo, voy al baño.
Fui al de chicas, pero no había nadie. Donde esta Gemma¿? me
preguntaba una y otra vez, era la única pregunta, frase que habitaba mi cabeza.
Volví a la mesa.
Yo – Chicos, me estoy empezando a mosquear, donde está Gemma?¿
Liza – Has mirado en el baño¿?
Yo – Sí.
Miri – Seguramente se habrá ido a casa.
Yo – Así, sin avisar¿?
Liza – Liam, ella lo está pasando muy mal. Necesita sentar
la cabeza y olvidarse de lo que ese tío le hizo.
Miri – Un respetito eh… que el subnormal ese es my hermano.
Liza – Si la única que lo ha insultado aquí eres tú.
Miri – Claro, yo soy la única que puedo hacerlo.
Yo – Bueno, perdonad, pero me podríais decir donde está
vuestra casa¿?
Miri – Espera, ahora vamos todos.
Yo – No creo que os queráis ir de verdad. Lo estáis pasando
bien no¿?
Afirmaron todos con la cabeza.
Yo – Pues ya está, yo me voy, necesito saber dónde está.
Yo me estaba levantando, estaba a punto de marcharme cuando
Liza me llamó.
Liza – Liam, espera. Tenemos que decirte donde es no¿?
Yo – Sí, claro.
Me explicaron el cómo llegar, Liza me dejó sus llaves. Salí casi
corriendo del restaurante. Cogí el coche y salí escopeteado. Los chicos después
irían en el coche de Miri.
Llegué a la puerta de la casa. Abrí la puerta y comencé a
llamar a Gemma.
Yo – Gemma!! Gemma!! Dónde estás¿?
No escuchaba nada. Seguí gritando, me estaba poniendo de los
más histérico posible.
Yo – Gemma!! Dónde estás¿?
Empecé a buscar habitación por habitación.
Llegué al salón y no la encontré. Vi unas escaleras, las
subí y allí estaba, tumbada en la cama acurrucada en la almohada y
llorando. Me acerqué y se asustó.
Yo – Eh, tranquila. Como estás¿? Estaba preocupado.
Me senté al filo de la cama, mirando hacia ella.
Gemma – Como has entrado. Donde están las chicas¿?
Yo – Se han quedado allí, Liza me dio la llave. Estaba muy
preocupado.
Desapareciste así, sin más…
Fui interrumpido por un mensaje. Miré el móvil.
#Mensaje Harry#
Liam, como está Gemma¿? Todo bien¿?
Le respondí.
#Mensaje yo#
Sí, todo bien. No se preocupen, estaba en casa. Pásenlo
bien.
Yo – Era Harry, estaban preocupados.
Gemma – Ah, vale.
Se volvió a tumbar en la cama y comenzó a llorar de nuevo.
No la podía ver así. No sé por qué, pero la verdad, lo
estaba pasando fatal. Como pille al Robert ese, se las va a ver conmigo.
Yo – Hey, - dije con suavidad mientras me acercaba a ella. Me
levanté, di la vuelta a la cama y me puse de cuclillas enfrente de ella. – dime,
que es lo que pasa. Desahógate.
Se sentó en la cama.
Gemma – No, no quiero que pienses que yo soy así. No quiero
que me conozcas ni hablemos en este estado.
Yo – Venga. Puedes confiar en mí.
Gemma – Lo sé, pero…No quiero que te pienses que yo soy así.
Yo – Como que así¿??
Gemma – Sí, así. La típica que va llorando por las esquinas.
Es que hoy me ha pasado algo que nunca pensé que me podrían llegar a hacer. Y No
pienso tolerar que un chico como tú se quede aquí soportando a alguien como yo.
Yo – Mira, yo soy el que quiero estar aquí. Quiero ayudarte,
en lo que sea, quiero que sepas que voy a estar aquí siempre, para lo que necesites.
Gemma – Gracias, de verdad.
Yo - de nada.
Se levantó de la cama y me dio un gran abrazo. Nuestro primer
abrazo…
Una tontería para muchos, un gran avance para otros.
Yo – Bueno, venga cuéntame.
Me contó todo lo que había pasado con Robert. Ese tío es lo
peor. Enserio cuando sepa quién es, se va a enterar de lo que vale un peine…
No paraba de llorar y yo cada dos por tres, le daba un
abrazo, se tranquilizaba y podía seguir contando.
Cuando terminó, no supe que hacer, ella no paraba de llorar,
y decidí darle un beso en la frente. Se tranquilizó y le abracé.
Yo – Bueno, duerme un poco que esta noche habrá que mover el
esqueleto.
Gemma – Gracias por haberme escuchado.
Yo – Enserio, de nada.
Se volvió a tumbar en la cama, le tapé con el edredón y me
dispuse a bajar las escaleras.
Gemma – No, espera no te vayas. Túmbate aquí conmigo.
Le hice caso. Me tumbé con ella. Se apoyó en mi pecho, pasé
mi mano por detrás de su cabeza, la apoyé en su hombro y la apreté contra mí.
Gemma – Gracias. La verdad es que contigo, me siento segura.
Yo – Y yo.
Empecé a cantar Moments, primero para mis adentros, y
después muy bajito, parecía un susurró. Poco a poco Gemma se fue quedando
dormida. Notaba como mi voz poco a poco se apagaba. No era la única que lo
hacía, si no que mis ojos también.
La última imagen que recuerdo es la de Gemma dormida en mi
pecho como un pequeño ángel.