Durante el trayecto no dejamos de hablar, reír,
abrazarnos.... besarnos... en verdad se me hiso corto, ojala hubiera durado más.
Llegamos al aeropuerto nos bajamos y había un coche esperándonos. Liam se acerco
y verifico. Que era el nuestro. Nos subimos en él, teníamos chofer.
Chofer - S donde deseáis ir?
Liam - Podría llevarnos al hotel por favor?
Chofer - Si claro.
Arranco y me apoye en el hombro de Liam. Sin darme cuenta me quede dormida.
Liam – Gemma, ya hemos llegado. - me susurró.
Poco a poco me fui incorporando. Era precioso el hotel al que me había llevado Liam.
Salimos y un botones cogió nuestras maletas y las introdujo en un carrito especial para eso y dijo q las subiría a nuestra habitación.
Liam - Bueno, entremos?
Yo - Sí, claro
Liam entrelazo su mano con la mía y entramos al hotel. Era realmente precioso, al entrar, un gran recibidor pintado de verde con sillones tapizados en rojo, a la derecha una gran recepción, todo parecía muy lujoso. Nos acercamos al recepcionista.
Él la verdad estaba bastaste ajetreado, nos acercamos y pedimos la llave de nuestra habitación, 298.... mmmm... menuda casualidad el cumpleaños de Liam...
Buenos, salí de mis pensamientos y nos subimos al ascensor, llegamos a la 5 planta, la nuestra, la última del hotel. Llegamos a la puerta y entramos. A la derecha, una cocina y a la izquierda, un gran salón, al lado del salón asomaba una puerta, era la habitación, una cama de matrimonio, las paredes verde pastel, n pequeño tocador, y una gran ventana de la cual se veía todo Paris. En la habitación estaba el baño, una bañera, un jacuzzi, una ducha, el inodoro y el lavamanos.
Liam - Bueno que te apetece hacer?
Yo - La verdad, no lo sé, que hora es?
Liam - Aquí la 1 y media
Yo - Bueno, que te parece si pedimos algo de comer y mientras lo pensamos?
Liam - Vale, es buena idea, creo que en la cocina hay una carta. -se dirigió a esta y efectivamente, allí se hallaba una carta.
Volvió con ella en la mano mientras yo me acomodaba en el sofá.
Se sentó a mi lado y miramos la carta.
Yo - Yo quiero... mmm... una ensalada cesar y un refresco de naranja y tú?
Liam - Pues yo...una ensalada del chef, es que no quiero comer muy pesado para después.
Yo - Vale, pero que pasa después?
Liam - Bueno, había pensado en ir a un restaurante que está a dos calles de aquí que la verdad, por lo que me han dicho, está muy bien.
Yo - Vale, me parece bien.
Liam - Y después iremos a dar una vuelta por la ciudad e iremos a la Torre Eiffel, claro, si no nos perdemos.
Yo - Vale, bueno q tal si pedimos la comida?
Liam - Vale, a ver... -dijo mientras ojeaba un listín telefónico que estaba al lado del un teléfono. Encontró el número y pidió lo que ya habíamos decidido que comeríamos.
Yo - Bueno, me voy a bañar.
Antes de salir del salón, me acerqué a él y después lentamente a su oído.
Yo - Liam James Payne, te amo.
Me retiré de encima de él y le besé, me cogió y me tumbó mientras no parábamos de besarnos. Paró y se acerco a mi oído
Liam - Gemma, te amo mucho más de lo q piensas. Lo eres todo para mi, estos días, espero poder demostrártelo, y si no, espero poder hacerlo a lo largo de mi vida.
Yo - Liam, no tengas prisa por demostrarme nada, a mi no tienes nada aquel demostrarme, yo sé que me quieres, pero no quiero que eso signifique para ti una carga, eso es lo q menos desearía ser para ti, una carga.
Liam- Tranquila, nunca lo serás y tengo la necesidad de demostrártelo cuanto antes porque tengo miedo a perderte
Yo - Tranquilo, eso de perderme nunca pasara, pase lo que pase siempre estaré contigo, da igual si es en malos o buenos momentos, peleas, malos humores, siempre, recuerda, siempre estaré a tu lado porque tú eres mi oxigeno, tu eres la letra en mi canción, mis acordes, mi composición, mi todo.
Nos volvimos a besar. Parecía que no iba haber un mañana. Estaba con su torso desnudo, la verdad, no sé cuando se había quitado la camisa. Es perfecto, no os podíamos despegar, nuestros labios parecían estar pegados. Tocaron la puerta, supongo q seria la camarera. Liam se puso la camisa, que oportuna la chica... abrió la puerta y entro una chica rubia, con el atuendo del hotel. Nos dejó en carro con la comida y se fue.
Yo - Que oportuna...
Liam - La verdad es que si... bueno vamos a comer así tenemos más tiempo después.
Me acerqué a la mesa y colocamos los platos. Nos sentamos uno frente al otro. Comenzamos a comer. Era la primera vez que mientras comíamos no hablábamos. Cada uno se hallaba en sus pensamientos. Yo, en los míos, intentando saber o decidir cuál era el siguiente pasa en nuestra relación. Para mí esto estaba siendo muy importante, y por que parece también lo es para él, pero en algo estamos de acuerdo, él tiene miedo de perderme y yo, de perderlo a él. Yo nunca me quiero separar de él, y sé que no voy a conocer a alguien que me trate mejor, o que me quiera más, porque sé que eso es imposible, pero a la vez tengo miedo de que se enamore de otra persona o simplemente que vuelva a sentir algo por alguien del pasado… de verdad, lo amo.
Chofer - S donde deseáis ir?
Liam - Podría llevarnos al hotel por favor?
Chofer - Si claro.
Arranco y me apoye en el hombro de Liam. Sin darme cuenta me quede dormida.
Liam – Gemma, ya hemos llegado. - me susurró.
Poco a poco me fui incorporando. Era precioso el hotel al que me había llevado Liam.
Salimos y un botones cogió nuestras maletas y las introdujo en un carrito especial para eso y dijo q las subiría a nuestra habitación.
Liam - Bueno, entremos?
Yo - Sí, claro
Liam entrelazo su mano con la mía y entramos al hotel. Era realmente precioso, al entrar, un gran recibidor pintado de verde con sillones tapizados en rojo, a la derecha una gran recepción, todo parecía muy lujoso. Nos acercamos al recepcionista.
Él la verdad estaba bastaste ajetreado, nos acercamos y pedimos la llave de nuestra habitación, 298.... mmmm... menuda casualidad el cumpleaños de Liam...
Buenos, salí de mis pensamientos y nos subimos al ascensor, llegamos a la 5 planta, la nuestra, la última del hotel. Llegamos a la puerta y entramos. A la derecha, una cocina y a la izquierda, un gran salón, al lado del salón asomaba una puerta, era la habitación, una cama de matrimonio, las paredes verde pastel, n pequeño tocador, y una gran ventana de la cual se veía todo Paris. En la habitación estaba el baño, una bañera, un jacuzzi, una ducha, el inodoro y el lavamanos.
Liam - Bueno que te apetece hacer?
Yo - La verdad, no lo sé, que hora es?
Liam - Aquí la 1 y media
Yo - Bueno, que te parece si pedimos algo de comer y mientras lo pensamos?
Liam - Vale, es buena idea, creo que en la cocina hay una carta. -se dirigió a esta y efectivamente, allí se hallaba una carta.
Volvió con ella en la mano mientras yo me acomodaba en el sofá.
Se sentó a mi lado y miramos la carta.
Yo - Yo quiero... mmm... una ensalada cesar y un refresco de naranja y tú?
Liam - Pues yo...una ensalada del chef, es que no quiero comer muy pesado para después.
Yo - Vale, pero que pasa después?
Liam - Bueno, había pensado en ir a un restaurante que está a dos calles de aquí que la verdad, por lo que me han dicho, está muy bien.
Yo - Vale, me parece bien.
Liam - Y después iremos a dar una vuelta por la ciudad e iremos a la Torre Eiffel, claro, si no nos perdemos.
Yo - Vale, bueno q tal si pedimos la comida?
Liam - Vale, a ver... -dijo mientras ojeaba un listín telefónico que estaba al lado del un teléfono. Encontró el número y pidió lo que ya habíamos decidido que comeríamos.
Yo - Bueno, me voy a bañar.
Antes de salir del salón, me acerqué a él y después lentamente a su oído.
Yo - Liam James Payne, te amo.
Me retiré de encima de él y le besé, me cogió y me tumbó mientras no parábamos de besarnos. Paró y se acerco a mi oído
Liam - Gemma, te amo mucho más de lo q piensas. Lo eres todo para mi, estos días, espero poder demostrártelo, y si no, espero poder hacerlo a lo largo de mi vida.
Yo - Liam, no tengas prisa por demostrarme nada, a mi no tienes nada aquel demostrarme, yo sé que me quieres, pero no quiero que eso signifique para ti una carga, eso es lo q menos desearía ser para ti, una carga.
Liam- Tranquila, nunca lo serás y tengo la necesidad de demostrártelo cuanto antes porque tengo miedo a perderte
Yo - Tranquilo, eso de perderme nunca pasara, pase lo que pase siempre estaré contigo, da igual si es en malos o buenos momentos, peleas, malos humores, siempre, recuerda, siempre estaré a tu lado porque tú eres mi oxigeno, tu eres la letra en mi canción, mis acordes, mi composición, mi todo.
Nos volvimos a besar. Parecía que no iba haber un mañana. Estaba con su torso desnudo, la verdad, no sé cuando se había quitado la camisa. Es perfecto, no os podíamos despegar, nuestros labios parecían estar pegados. Tocaron la puerta, supongo q seria la camarera. Liam se puso la camisa, que oportuna la chica... abrió la puerta y entro una chica rubia, con el atuendo del hotel. Nos dejó en carro con la comida y se fue.
Yo - Que oportuna...
Liam - La verdad es que si... bueno vamos a comer así tenemos más tiempo después.
Me acerqué a la mesa y colocamos los platos. Nos sentamos uno frente al otro. Comenzamos a comer. Era la primera vez que mientras comíamos no hablábamos. Cada uno se hallaba en sus pensamientos. Yo, en los míos, intentando saber o decidir cuál era el siguiente pasa en nuestra relación. Para mí esto estaba siendo muy importante, y por que parece también lo es para él, pero en algo estamos de acuerdo, él tiene miedo de perderme y yo, de perderlo a él. Yo nunca me quiero separar de él, y sé que no voy a conocer a alguien que me trate mejor, o que me quiera más, porque sé que eso es imposible, pero a la vez tengo miedo de que se enamore de otra persona o simplemente que vuelva a sentir algo por alguien del pasado… de verdad, lo amo.
Liam me sacó de mis pensamientos, los cuales, probablemente
sin él saberlo, estaban dedicados a Payne.
Liam – Bueno y… en qué pensabas?
Yo – En tonterías, tonterías que no quiero que sean reales.
Liam – Bueno, y que tonterías son esa, cuéntamelas.
Yo – De verdad quieres escucharlas. Te parecerán cosas
infantiles.
Liam – De verdad, por muy infantil que sea lo que me digas,
quiero que sepas que nunca te juzgaré por eso.
Yo – Bueno, pues pensaba en nosotros. – Liam me miró con
cara de sorprendido – Pensaba en que nunca quiero que te alejes de mí, pero que
tengo miedo.
Liam – Miedo, miedo de qué?
Yo – Pues de lo de siempre de perderte.
Liam – Gemma, eso nunca pasará, ahora deja de pensar en eso
y disfruta del día, piensa en que estamos solos, tú y yo, en Paris, la cuidad
del Amor… Disfrutaremos como nunca, te lo prometo, quiero que hoy sea un día
para recordar, de esos, que por mucho tiempo que pasa, siempre lo recodaremos,
cada detalle, cada movimiento, será inolvidable.
Le miré fijamente a los ojos, a sus preciosos ojos marrones,
pude ver como se clavaban en mí, como la primera vez.
Asentí y terminamos comer.
Yo – Bueno, recogemos esto y me doy una ducha.
Liam – Vete tú a la ducha, yo lo recojo.
Me acerqué a él y le di un suave beso en la mejilla.
Fui a la habitación, miré el reloj, las 3 de la tarde. Me
acerqué a la maleta y cogí un pitillo
vaquero, una camisa blanca con dibujos de pequeñas flores y unas cholas para
estar por la suite.
Me dirigí a la ducha. Tardé como 20 minutos, se estaba tan
bien. Salí y me enrollé en una toalla. Salí del baño con el objetivo de saber
donde estaba Liam. Fui a la habitación y no estaba. Me vestí y salí al salón,
allí estaba, dormido en el sillón, como un pequeño angelito. Me acerqué a su
oreja y le susurré…

