domingo, 27 de octubre de 2013

Capítulo 28 - "Susurros"

Durante el trayecto no dejamos de hablar, reír, abrazarnos.... besarnos... en verdad se me hiso corto, ojala hubiera durado más. Llegamos al aeropuerto nos bajamos y había un coche esperándonos. Liam se acerco y verifico. Que era el nuestro. Nos subimos en él, teníamos chofer. 
Chofer - S donde deseáis ir?
Liam - Podría llevarnos al hotel por favor?
Chofer - Si claro.
Arranco y me apoye en el hombro de Liam. Sin darme cuenta me quede dormida.
Liam – Gemma, ya hemos llegado. - me susurró.
Poco a poco me fui incorporando. Era precioso el hotel al que me había llevado Liam.
Salimos y un botones cogió nuestras maletas y las introdujo en un carrito especial para eso y dijo q las subiría a nuestra habitación.
Liam - Bueno, entremos?
Yo - Sí, claro
Liam entrelazo su mano con la mía y entramos al hotel. Era realmente precioso, al entrar, un gran recibidor pintado de verde con sillones tapizados en rojo, a la derecha una gran recepción, todo parecía muy lujoso. Nos acercamos al recepcionista.
Él la verdad estaba bastaste ajetreado, nos acercamos y pedimos la llave de nuestra habitación, 298.... mmmm... menuda casualidad el cumpleaños de Liam...
Buenos, salí de mis pensamientos y nos subimos al ascensor, llegamos a la 5 planta, la nuestra, la última del hotel. Llegamos a la puerta y entramos. A la derecha, una cocina y a la izquierda, un gran salón, al lado del salón asomaba una puerta, era la habitación, una cama de matrimonio, las paredes verde pastel, n pequeño tocador, y una gran ventana de la cual se veía todo Paris. En la habitación estaba el baño, una bañera, un jacuzzi, una ducha, el inodoro y el lavamanos. 
Liam - Bueno que te apetece hacer? 
Yo - La verdad, no lo sé, que hora es? 
Liam - Aquí la 1 y media
Yo - Bueno, que te parece si pedimos algo de comer y mientras lo pensamos?
Liam - Vale, es buena idea, creo que en la cocina hay una carta. -se dirigió a esta y efectivamente, allí se hallaba una carta.
Volvió con ella en la mano mientras yo me acomodaba en el sofá.
Se sentó a mi lado y miramos la carta. 
Yo - Yo quiero... mmm... una ensalada cesar y un refresco de naranja y tú?
Liam - Pues yo...una ensalada del chef, es que no quiero comer muy pesado para después.
Yo - Vale, pero que pasa después?
Liam - Bueno, había pensado en ir a un restaurante que está a dos calles de aquí que la verdad, por lo que me han dicho, está muy bien.
Yo - Vale, me parece bien.
Liam - Y después iremos a dar una vuelta por la ciudad e iremos a la Torre Eiffel, claro, si no nos perdemos.
Yo - Vale, bueno q tal si pedimos la comida? 
Liam - Vale, a ver... -dijo mientras ojeaba un listín telefónico que estaba al lado del un teléfono. Encontró el número y pidió lo que ya habíamos decidido que comeríamos.
Yo - Bueno, me voy a bañar. 
Antes de salir del salón, me acerqué a él y después lentamente a su oído.
Yo - Liam James Payne, te amo.
Me retiré de encima de él y le besé, me cogió y me tumbó mientras no parábamos de besarnos. Paró y se acerco a mi oído
Liam - Gemma, te amo mucho más de lo q piensas. Lo eres todo para mi,  estos días, espero poder demostrártelo, y si no, espero poder hacerlo a lo largo de mi vida. 
Yo - Liam, no tengas prisa por demostrarme nada, a mi no tienes nada aquel demostrarme, yo sé que me quieres, pero no quiero que eso signifique para ti una carga, eso es lo q menos desearía ser para ti, una carga.
Liam- Tranquila, nunca lo serás y tengo la necesidad de demostrártelo cuanto antes porque tengo miedo a perderte
Yo - Tranquilo, eso de perderme nunca pasara, pase lo que pase siempre estaré contigo, da igual si es en malos o buenos momentos, peleas, malos humores, siempre, recuerda, siempre estaré a tu lado porque tú eres mi oxigeno, tu eres la letra en mi canción, mis acordes, mi composición, mi todo. 
Nos volvimos a besar. Parecía que no iba haber un mañana. Estaba con su torso desnudo, la verdad, no sé cuando se había quitado la camisa. Es perfecto, no os podíamos despegar, nuestros labios parecían estar pegados. Tocaron la puerta, supongo q seria la camarera. Liam se puso la camisa, que oportuna la chica... abrió la puerta y entro una chica rubia, con el atuendo del hotel. Nos dejó en carro con la comida y se fue. 
Yo - Que oportuna...
Liam - La verdad es que si... bueno vamos a comer así tenemos más tiempo después.
Me acerqué a la mesa y colocamos los platos. Nos sentamos uno frente al otro. Comenzamos a comer. Era la primera vez que mientras comíamos no hablábamos. Cada uno se hallaba en sus pensamientos. Yo, en los míos, intentando saber o decidir cuál era el siguiente pasa en nuestra relación. Para mí esto estaba siendo muy importante, y por que parece también lo es para él, pero en algo estamos de acuerdo, él tiene miedo de perderme y yo, de perderlo a él. Yo nunca me quiero separar de él, y sé que no voy a conocer a alguien que me trate mejor, o que me quiera más, porque sé que eso es imposible, pero a la vez tengo miedo de que se enamore de otra persona o simplemente que vuelva a sentir algo por alguien del pasado… de verdad, lo amo.
Liam me sacó de mis pensamientos, los cuales, probablemente sin él saberlo, estaban dedicados a Payne.
Liam – Bueno y… en qué pensabas?
Yo – En tonterías, tonterías que no quiero que sean reales.
Liam – Bueno, y que tonterías son esa, cuéntamelas.
Yo – De verdad quieres escucharlas. Te parecerán cosas infantiles.
Liam – De verdad, por muy infantil que sea lo que me digas, quiero que sepas que nunca te juzgaré por eso.
Yo – Bueno, pues pensaba en nosotros. – Liam me miró con cara de sorprendido – Pensaba en que nunca quiero que te alejes de mí, pero que tengo miedo.
Liam – Miedo, miedo de qué?
Yo – Pues de lo de siempre de perderte.
Liam – Gemma, eso nunca pasará, ahora deja de pensar en eso y disfruta del día, piensa en que estamos solos, tú y yo, en Paris, la cuidad del Amor… Disfrutaremos como nunca, te lo prometo, quiero que hoy sea un día para recordar, de esos, que por mucho tiempo que pasa, siempre lo recodaremos, cada detalle, cada movimiento, será inolvidable.
Le miré fijamente a los ojos, a sus preciosos ojos marrones, pude ver como se clavaban en mí, como la primera vez.
Asentí y terminamos comer.
Yo – Bueno, recogemos esto y me doy una ducha.
Liam – Vete tú a la ducha, yo lo recojo.
Me acerqué a él y le di un suave beso en la mejilla.
Fui a la habitación, miré el reloj, las 3 de la tarde. Me acerqué a la maleta  y cogí un pitillo vaquero, una camisa blanca con dibujos de pequeñas flores y unas cholas para estar por la suite.
Me dirigí a la ducha. Tardé como 20 minutos, se estaba tan bien. Salí y me enrollé en una toalla. Salí del baño con el objetivo de saber donde estaba Liam. Fui a la habitación y no estaba. Me vestí y salí al salón, allí estaba, dormido en el sillón, como un pequeño angelito. Me acerqué a su oreja y le susurré…




sábado, 17 de agosto de 2013

Capítulo 27 - " Qué te apetece hacer hoy¿?"

*Narra Harry*
Eran las 6 y media. Salimos del nando’s y nos acercamos al Starbucks a tomarnos el postre.
Yo – Bueno, que queréis¿?
Liza – Yo un frappuccino de chocolate.
Miri – Yo igual.
Harry – Niall, tu¿? Niall¿? Niall… donde estas?
Donde estaba Niall¿? Hace un segundo estaba con Miranda hablando.
Yo – Miranda, te dijo a donde iba¿?
Miri – Sí, me dijo que ahora venia, que tenía que ir a comprar algo que se le había olvidado.
Yo – Vale pues le compraré un capuccino.
La dependienta se me acercó en la barra.
Dependienta – Buenas tardes, que desea¿?
Yo – Hola, pues dos frapuccinos de chocolate medianos y dos capuccinos.
Dependienta – Para tomar aquí o para llevar¿?
Yo - Para llevar.
La dependienta se fue. Esperamos a que los sirvieran y Niall llegó antes de que nos los dieran.
Yo – Te pedí y un capuccino, tío dónde estabas¿?
Niall – Tenía que ir a comprar una cosilla.
Yo - Que comprastes¿?
Niall -Un colgante.
Yo – Un colgante¿?
Niall - Sí, es para Miri, pero no sé cuando dárselo.
Yo - Que tal esta noche¿?
Niall – No, mañana intentaré quedar con ella y se lo doy, en plan cita…
Yo – Sí, me parece buena idea…
Miré a Liza, estaba preciosa. Estaba hablando con Miranda. Niall por lo que parece… está enchochadísimo con Miranda… espero que todo salga bien…
*Sueño Yo*
Me desperté, estaba apoyada en su pecho desnudo. poco a poco abrí mis ojos y levanté la cabeza para ver su cara…
Liam – Buenos días dormilona.
Yo – Buenos días.
Me besó, ojalá todos los días pudiera despertar así, con él. Liam me gusta, no, me gusta no, estoy enchochada¿?,no, eso tampoco... Liam… Liam es la persona con la que espero estar toda mi vida, con el que pasar los buenos y los malos momentos, las tristezas y las alegrías… con la que compartir todo en esta vida…no, no me gusta ni nada por el estilo… estoy enamorada, sí, enamorada…palabras mayores…puede, pero es lo que siento…sin él mi mundo no sería igual, mis alegrías… solo serían penas, me sentiría sola, como… como antes de que estar con él no… como antes de conocerlo…cuando no sabía que existía…él iluminó mi vida… mi propósito cual fue, pues muy sencillo… estar con él, costase lo que costase. Esto es lo que siento, lo que siento al estar enamorada… de la persona indicada.
Liam – Que te apetece hacer hoy¿?
Yo – Mmm… no sé. Que te apetece hacer a ti¿?
Liam – No se…ya, lo tengo.. me vas a decir que es una locura pero… te gustaría venir conmigo a Paris¿?
Yo – Paris¿?
Liam – Sí, Paris. Siempre quise ir con la persona indicada… una cita, todo el día, solo tú y yo.
Yo – Vale, pero sí, es un poco locura… cuando nos iríamos¿?
Liam – hago una llamada y te digo. Te quiero.
Me besó y se levantó de la cama, cogió el teléfono y marcó el número de alguien.
Liam está como una cabra… está preocupándose muchísimo por mí, esta todo el día pendiente, eso me gusta. De verdad le importo y ahora lo sé bien. Esta noche presiento que será muy especial. Nunca he estado en París y… menos he viajado con alguien como él.
Volvió de hablar por teléfono…
Liam – Ya está, en una hora tenemos que ir al aeropuerto.
Yo – Vale, nos duchamos, desayunamos, coges algo de ropa, vamos a mi casa cojo algo y vamos directo, nos dará tiempo¿?
Liam – claro que lo hará, si no, no pasa nada porque lleguemos algo tarde, vamos en nuestro avión privado.
Yo – Perdona, QUÉ¿?
Liam – Que vamos en nuestro avión privado, es el de la banda, anoche hablé con los chicos y dijeron que no les importaba que lo usara
Yo – Esto es una locura…
Liam – Sí, lo sé, pero en una situación como esta, nunca había estado y la verdad es que habría que estar loco, loco de amor para hacer todo lo que hacemos.
Yo – Sí, la verdad es que sí, bueno, me voy a duchar, te vienes¿?
Liam – Lo dices enserio.
Yo – Sí, por qué no lo iba a hacer¿?
Liam – Gemma, mejor que te duches tú, tranquila y mientras yo preparo las cosas.
Yo – Vale, no tardo.
Me metí en la ducha, me duché, salí y me puse una camisa y un pantalón que tenía en su casa.
Salí del baño y él se metió. Vi que encima de la cama tenía una camisa de cuadros, parecía muy elegante, tendría que ponerme guapa esta noche.
Bajé a preparar el desayuno, nadie estaba despierto, no tengo ni la menor idea de la hora  a la que habrán llegado anoche… están como las maracas…
Preparé un par de tostadas, unos cafés y los coloqué en la mesa para cuando viniera Liam.
Liam vino vestido con un pantalón vaquero, sus inseparables all star blancas, y una camisa blanca con las mangas y el cuello rojo, me encanta esa camisa, le queda tan bien…
Desayunamos, dejamos una nota en la nevera.
“Chicos, nos hemos ido a París, volveremos mañana por la tarde. Cuidadito con lo que hacéis, os queremos.
Liam y Gemma”
Bajamos al garaje, nos subimos al coche y nos pusimos rumbo a mi casa. Pusimos la radio y estaba sonando Under de Alex Hepburn. Me encanta esa canción, es perfecta para una ruptura… comencé a cantarla, después sonó Tonight i’m getting over you, me motivé y como una loca empecé a cantarla, Liam no paraba de reír, parecía que le iba a dar algo.
Por fin llegamos a mi casa, me cambié, cogí un par de pitillos, unos tacones, unas camisas, unos abrigos, unos vestidos y todo lo demás. Bajamos y nos dimos cuenta de que quedaba unos 10 minutos para que él avión saliera.
Montamos en el coche, nos dimos la mano y emprendimos la marcha hacia nuestro nuevo destino. Llegamos 5 minutos tarde, pero no nos dijeron nada. Nos montamos en el avión, me senté junto a Liam. Me recosté en él y comenzamos a hablar. El avión despegó…

Aquí empezaba un día más que inolvidable…

martes, 23 de julio de 2013

Capítulo 26 - "Donde esta Gemma¿?"

No puede ser verdad. Que hacía ahí sentados Liam, Niall y Harry¿? Por qué se habían sentado con nosotras¿?
Estaba muy desconcertada.
Liam – Tu eres Gemma verdad¿?
Yo – Sí, como lo sabes¿?
Liam – Louis nos enseño una foto de las tres antes de venir. Nos comentó que el otro día en el super se encontró con un antiguo compañero de instituto, que antes eran grandes amigos, y este le llamó hoy, pidiéndole un favor, y nosotros aceptamos el quedar con ustedes, y la verdad es que menos mal que lo hicimos.
Miri – Por qué¿?
Niall – Porque si no, no hubiera conocido a una chica tan guapa como tú en mi vida.
Miri – Gracias. – dijo Miri más roja que un tomate.
Harry – Bueno y que hacéis aquí¿? De donde sois¿?
Liza – Pues somos de Gran Canaria. Sabéis donde está¿?
Niall – Creo que sí. En España no¿? En el Atlántico.
Yo – Sí. Y bueno, pues yo estaba de intercambio una semana, pero al final me quedo si me admiten a estudiar aquí, y ellas también se quedan.
Liam – Bueno y… tenéis en mente qué vais a hacer hoy¿?
Liza – Pensamos en ir a alguna discoteca, alguien necesita despejar la mente.
Harry – Sé de una que os encantará. Os importa si vamos con ustedes¿?
Miri – No, claro, vénganse. Como lo hacemos nos vemos allí¿?
Niall – Bueno, yo estaba pensando en que si no os importaba, os llevábamos nosotros.
Yo – Sí, porque no. Me disculpáis, tengo que ir al baño.
Salí corriendo al baño. Necesitaba llorar. Justo antes de salir, cogí mi bolso.
En realidad no tenía que ir al baño, necesitaba estar sola, yo y mi música. Necesitaba llorar más que nunca. Salí del nando’s sin que me vieran y salí corriendo a la parada de taxis, cogí uno y me fui a casa. Llegué me mentí en la cama, me puse los auriculares y no paré de escuchar canciones tristes. Probablemente estaría cometiendo el peor error de toda mi vida. Yo, comiendo con mi amor platónico, del que llevo enamorada muchos años, y no hago otra cosa que correr y huir por la necesidad de estar sola y llorar sin que nadie me vea.
Poco a poco, me fui quedando dormida al ritmo de la música…
*Narra Liam*
Me estaba empezando a preocupar. Gemma ya llevaba mucho tiempo en el baño. Parecía que el tiempo no pasaba para los chicos, ellos no paraban de hablar entre ellos, con Liza y Miranda, pero yo… yo estaba demasiado preocupado como para establecer conversación. Donde estaría Gemma¿?
Yo – Ahora vengo, voy al baño.
Fui al de chicas, pero no había nadie. Donde esta Gemma¿? me preguntaba una y otra vez, era la única pregunta, frase que habitaba mi cabeza.
Volví a la mesa.
Yo – Chicos, me estoy empezando a mosquear, donde está Gemma?¿
Liza – Has mirado en el baño¿?
Yo – Sí.
Miri – Seguramente se habrá ido a casa.
Yo – Así, sin avisar¿?
Liza – Liam, ella lo está pasando muy mal. Necesita sentar la cabeza y olvidarse de lo que ese tío le hizo.
Miri – Un respetito eh… que el subnormal ese es my hermano.
Liza – Si la única que lo ha insultado aquí eres tú.
Miri – Claro, yo soy la única que puedo hacerlo.
Yo – Bueno, perdonad, pero me podríais decir donde está vuestra casa¿?
Miri – Espera, ahora vamos todos.
Yo – No creo que os queráis ir de verdad. Lo estáis pasando bien no¿?
Afirmaron todos con la cabeza.
Yo – Pues ya está, yo me voy, necesito saber dónde está.
Yo me estaba levantando, estaba a punto de marcharme cuando Liza me llamó.
Liza – Liam, espera. Tenemos que decirte donde es no¿?
Yo – Sí, claro.
Me explicaron el cómo llegar, Liza me dejó sus llaves. Salí casi corriendo del restaurante. Cogí el coche y salí escopeteado. Los chicos después irían en el coche de Miri.
Llegué a la puerta de la casa. Abrí la puerta y comencé a llamar a Gemma.
Yo – Gemma!! Gemma!! Dónde estás¿?
No escuchaba nada. Seguí gritando, me estaba poniendo de los más histérico posible.
Yo – Gemma!! Dónde estás¿?
Empecé a buscar habitación por habitación.
Llegué al salón y no la encontré. Vi unas escaleras, las subí y allí estaba, tumbada en la cama acurrucada en la almohada y llorando.  Me acerqué y se asustó.
Yo – Eh, tranquila. Como estás¿? Estaba preocupado.
Me senté al filo de la cama, mirando hacia ella.
Gemma – Como has entrado. Donde están las chicas¿?
Yo – Se han quedado allí, Liza me dio la llave. Estaba muy preocupado.
Desapareciste así, sin más…
Fui interrumpido por un mensaje. Miré el móvil.
#Mensaje Harry#
Liam, como está Gemma¿? Todo bien¿?
Le respondí.
#Mensaje yo#
Sí, todo bien. No se preocupen, estaba en casa. Pásenlo bien.
Yo – Era Harry, estaban preocupados.
Gemma – Ah, vale.
Se volvió a tumbar en la cama y comenzó a llorar de nuevo.
No la podía ver así. No sé por qué, pero la verdad, lo estaba pasando fatal. Como pille al Robert ese, se las va a ver conmigo.
Yo – Hey, - dije con suavidad mientras me acercaba a ella. Me levanté, di la vuelta a la cama y me puse de cuclillas enfrente de ella. – dime, que es lo que pasa. Desahógate.
Se sentó en la cama.
Gemma – No, no quiero que pienses que yo soy así. No quiero que me conozcas ni hablemos en este estado.
Yo – Venga. Puedes confiar en mí.
Gemma – Lo sé, pero…No quiero que te pienses que yo soy así.
Yo – Como que así¿??
Gemma – Sí, así. La típica que va llorando por las esquinas. Es que hoy me ha pasado algo que nunca pensé que me podrían llegar a hacer. Y No pienso tolerar que un chico como tú se quede aquí soportando a alguien como yo.
Yo – Mira, yo soy el que quiero estar aquí. Quiero ayudarte, en lo que sea, quiero que sepas que voy a estar aquí siempre, para lo que necesites.
Gemma – Gracias, de verdad.
Yo - de nada.
Se levantó de la cama y me dio un gran abrazo. Nuestro primer abrazo…
Una tontería para muchos, un gran avance para otros.
Yo – Bueno, venga cuéntame.
Me contó todo lo que había pasado con Robert. Ese tío es lo peor. Enserio cuando sepa quién es, se va a enterar de lo que vale un peine…
No paraba de llorar y yo cada dos por tres, le daba un abrazo, se tranquilizaba y podía seguir contando.
Cuando terminó, no supe que hacer, ella no paraba de llorar, y decidí darle un beso en la frente. Se tranquilizó y le abracé.
Yo – Bueno, duerme un poco que esta noche habrá que mover el esqueleto.
Gemma – Gracias por haberme escuchado.
Yo – Enserio, de nada.
Se volvió a tumbar en la cama, le tapé con el edredón y me dispuse a bajar las escaleras.
Gemma – No, espera no te vayas. Túmbate aquí conmigo.
Le hice caso. Me tumbé con ella. Se apoyó en mi pecho, pasé mi mano por detrás de su cabeza, la apoyé en su hombro y la apreté contra mí.
Gemma – Gracias. La verdad es que contigo, me siento segura.
Yo – Y yo.
Empecé a cantar Moments, primero para mis adentros, y después muy bajito, parecía un susurró. Poco a poco Gemma se fue quedando dormida. Notaba como mi voz poco a poco se apagaba. No era la única que lo hacía, si no que mis ojos también.
La última imagen que recuerdo es la de Gemma dormida en mi pecho como un pequeño ángel.

sábado, 20 de julio de 2013

Capítulo 25 - "Te Odio"

*Narra Robert*
La casa no estaba muy lejos, a unos 15 minutos. Llegamos y aparcamos en el garaje.
La echaba de menos, pero me acababa de fastidiar la “reconquista”. Por el camino Gemma les iba contando a las chicas como se lo había pasado en el tiempo que llevaba allí, lo mucho que las había echado de menos…
En realidad era bastante amplia la plaza de garaje. Tenían 4 plazas para los coches y 2 para motos. Nos bajamos y subimos las cosas en el ascensor. El edificio tenía unas 2 plantas más el ático. Por lo que comentó Miri, el ático era como dos de los pisos. Entramos  y vi unas latas de pinturas en una sala, supuse que sería el salón, cuatro sillones, una tele bastante grande, la terraza, no sé porqué, pero algo me decía que lo era.
Liza – Mirad, aquí, –señalando a la primera habitación a la derecha- está la cocina, tras la barra americana está el comedor.
Miri – En esta habitación, -señalando la siguiente pero a la izquierda- está mi habitación. La siguiente es la de Liza, y allí –señalando a otras dos – hay otras, pero no hay más que nuestras maletas hasta que consigamos compañeras de piso.
Al fondo de un ancho pasillo el salón que yo antes había divisado.
*Narro Yo*
Yo – Bueno, y cuál es mi habitación?
Liza – Habíamos pensado, que si quieres la habitación del ático, en la planta alta, es toda tuya
Yo  - Por donde se sube¿? –dije histérica– Hay como os quiero –les dí un abrazo y un beso a cada una.
Miri – Es por aquí –dijo señalando unas escaleras al fondo del salón, al lado de la puerta de la terraza.
Liza - Ah, respecto a los baños hay uno en cada habitación.
Yo – Vale, gracias.
Subí corriendo, una cama de matrimonio, las paredes pintadas de verde lima, y encima de la cama, una ventana por la que mirar a las estrellas, pero al lado de la cama, entre la mesilla y el ropero, se encontraba un escritorio. En la otra parte de la habitación había una ventana, donde la en la parte baja te podías meter, era circular.
Empecé a colocar todo.
*Narra Robert*
Mi hermana y Liza no paraban de decirme que no me acercara mucho a Gemma, que no querían que yo le hiciera daño. La verdad, estoy un poco harto ya, siempre lo mismo, no entiendo porqué no confían en mí. Sé que le he llegado a hacer mucho daño, pero no quiero que pase lo mismo, y supongo que ellas tampoco lo quieren así.
Yo – Por favor, dejadme intentarlo. Os prometo que esta vez será diferente.
Miri – Robert, te lo digo en serio, como hagas algo te mato.
Yo – Vale, esta noche me gustaría salir con ella, en plan cita. Iremos a cenar y después a la discoteca, os venís a la discoteca¿?
Liza – A mi me parece buena idea.
Miri – Y a mí, pero ya sabes eh…
Yo – Que sí pesáaaa… Ahora vengo.
Subí las escaleras que daban a la habitación de Gemma. Subí silenciosamente. No quería que se enterara. Cuando llegué estaba de espaldas, mirando a la cama. Me acerqué a ella, le tapé los ojos, le di la vuelta. Me miraba a los ojos. Sus ojos color miel… no me pude resistir. La besé. Poco a poco nos íbamos tumbando en la cama. Le quité la camisa, ella me la quitó a mí. Poco a poco fui bajando por su cuello, su pecho, su ombligo…volví a subir. La volvía besa. Me quité los pantalones. Llevaba mucho esperando esto, hacerlo con ella. No era la primera vez. La primera fue con Marie mientras estaba con Gemma, pero ella eso no lo sabe y nunca se lo diré. Le volví a besar.
Yo – Marie, te quiero.
Gemma – Perdona, que acabas de decir¿? –dijo escapándose de la cama, levantándose.
Mierda, la acabo de cagar y bien…
Yo – Que te quiero.
Gemma -  Quien es Marie¿?
Le explique todo, incluso que le había puesto los cuernos con ella. No paraba de llorar. Se fue corriendo al baño y se encerró.
Qué coño he hecho¿? Les prometí que no le haría daño y a la primera de cambio ya la voy cagando así…
Yo – Gemma, abre por favor.
Gemma – No, vete. Te odio.
Le hice caso, me fui de su habitación. Bajé y le dije a las chicas que ya la había fastidiado, que lo había arruinado todo. Tenía la necesidad de irme, de irme y estar solo. Pensar el cómo pedirle perdón. Yo la quiero y quiero estar con ella, pero ella ya no querrá estar conmigo, y seguramente, no me querrá ni ver.
Salí de la casa, cogí el coche y me fui a mi casa.
*Narro yo*
No me lo podía creer, como me había hecho esto¿? No era la primera vez que me hacia algo parecido. Justo a los 3 meses de estar juntos, me había puestos los cuernos con una tal Marie, ya sé quién es la zorra esa… No le quiero volver a ver en la vida. Le he perdonado muchas cosas, y no pienso perdonarle esta.
Miranda y Liza tocaron en la puerta. Les abrí y me dieron un fuerte abrazo.
Les comenté lo que había pasado. Miri bajó y Liza se quedó conmigo hablando.
Liza  - Tía ahora tienes que tranquilizarte, respirar hondo y olvidarte de ese imbécil. Esta noche vamos a hacer una cosa. Tú te vienes con nosotras de fiesta.
Yo – Liza, no tengo ganas de salir enserio.
Liza – Me da igual lo que digas, no vas a pasarte aquí  todo el día comiéndote la cabeza. Ahora salimos a dar una vuelta, a comprarnos unos trajes bonitos, unos tacones, comemos fuera y después nos venimos, nos vestimos y nos vamos vale¿?
Yo – Vale, gracias. Te quiero.
Le abracé. La verdad es que no sé qué haría sin ella. Siempre está pendiente, siempre que lo necesito está ahí para apoyarme.
Escuché como Miri pegaba gritos abajo. Escuché como gritaba Robert y rompí a llorar. A los pocos minutos subió, me tranquilicé.
Miri – Bueno, en 30 minutos abajo en el salón, para irnos vale¿?
Yo  - Vale. Os quiero chicas.
Las dos - Y nosotras. Nos abrazamos las tres.
Me vestí, unos vaqueros, una camisa de cuadros rojos, blancos y azules y de bajo una camisa blanca, las all star blancas, un poquito de maquillaje, peinada y lista.
Bajé, todavía quedaban unos 15 minutos. Me senté a esperar a las chicas.
*Narra Robert*
Miranda me había echado una bronca impresionante. Conseguí que me dijera lo que iban a hacer hoy y le supliqué que a las 5 y media estuviera en el centro comercial que está entre su casa y la mía, que fuera al nando’s a comer a esa hora. Tenía una sorpresa para ellas.
Llamé a al chico con el que me encontré el otro día en el super.
*Llamada telefónica*
Alguien – Sí, dime Robert.
Yo – Louis, tienes que hacerme un favor.
Louis – Sí, dime.
Le conté lo que había pasado con Gemma.
Louis – Tío, eso no se hace.
 Yo – Ya, lo sé. Pero mira yo ya sé que ella es demasiado buena para mí, que yo no puedo estar con ella porque no soy el indicado y había pensado en que hablaras con Liam para que quedara con ella es que sé que ella esta locamente enamorada de él y como está soltero, pues pensé que a lo mejor no sé, podían quedar.
Louis – Sí, claro. Me parece buena idea.
Yo – Mira, ellas, mi hermana, Liza una de sus mejores amigas y Gemma a las 5 y media van a ir a comer al nando’s del centro comercial en el que nos encontramos, te parece bien si se encuentran allí, te paso una foto de ellas para que las encuentren¿?
Louis – Sí, vale. Pero para que no esté Liam solo, le digo a Niall y a Harry que vallan vale¿? Es que Zayn y yo tenemos un par de cosillas que hacer.
Yo – Vale, perfecto. Gracias, te debo una.
Louis - Nada, yo ahora le dijo a los chicos todo eso vale¿?
Yo – Vale, gracias. Adiós.
Louis – De nada, chao.
*Fin de la llamada*
*Narra Louis*
Vale, ya tengo cita para los enanos pero… yo bueno… sigo solo, pero pronto sé que encontraré a mi chica, a la mujer de mi vida. Pronto.
Fui al salón a decirles a los chicos lo de esta tarde, les pareció muy buena idea. Le enseñé la foto que Robert me acababa de mandar. Gemma era la del medio, Miranda estaba a la izquierda y Liza a la derecha, según de me dijo Robert.
A Liam le gustó Gemma, eso era lo principal, pero a Niall, Miranda le pareció muy atractiva, y a Harry Lo mismo Liza, pero… a mí Liza también me lo pareció…
*Narro yo*

Salimos de la casa y nos dirigimos al centro comercial. Nos compramos cada una un traje. Miranda una corto de palabra de honor de color azul eléctrico, era precioso. Liza uno sin mangas, de color rojo teja, con un apretado en la cintura. El mío era de color azul turquesa, con una sin mangas, pero en un brazo descubierto, sin tira, y con un recogido en la parte baja. Eran perfectos. Fuimos a comer, teníamos hambre, eran las 5 y 25 cuando entramos en nando’s nos sentamos. Y una camarera unió una mesa a la nuestra, nos quedamos extrañadas. A los pocos minutos unos chicos se acercaron a la mesa, nos pidieron permiso para sentarse, me sonaba muchísimo su voz, creo que sé quién era, pero no creí que pudiera estar ahí. Se sentaron casa uno al lado de una de nosotras. Estábamos muy raras, ellos iban con capuchas, como si se estuvieran escondiendo de alguien. Cuando se acomodaron, se quitaron las capuchas… no me lo podía creer…

viernes, 10 de mayo de 2013

Capítulo 24 - "Nos vamos¿?"


Fui a abrir y no me lo podía creer, que hacían allí¿?
*Narra Miri*
Escuché como alguien venía casi corriendo a abrir la puerta. Era Gemma.
En cuanto la vimos se abalanzó a abrazarnos.
Gemma – Pero, qué hacéis aquí¿?
Yo  – Venimos a salvarte de las garras de mi hermano.
Nos volvimos a abrazar las tres.
Pasamos dentro y fui corriendo hacia mi hermano. Le echaba mucho de menos. Llevaba bastante sin hablar con él. Él es un gran apoyo para mí. Sé que puedo contar con él pase lo que pase.
Nos sentamos en el sofá y estuvimos hablando.
Liza – Mmm, bueno, Gemma más te vale que vallas ya a recoger todas tus cosas, a partir de ahora te quedarás en nuestra casa.
Yo – Hemos alquilado un ático en el centro. Nos quedaremos aquí mínimo hasta final del verano. Mañana vamos a ir a presentar las matrículas a la universidad, y si nos admiten nos quedaremos aquí a estudiar, y tu como que yo me llamo Miranda también.
Gemma – A sus ordenes mi señoría, pero tengo que preguntar si me dejan estudiar aquí, y no solo eso sino que no sé donde estudiaré, no conozco esto y para colmo no tengo ni la menor idea cuando terminan los plazos de las matrículas.
Liza – No te preocupes, eso ya lo hemos mirado. La universidad está al lado de la de arte, a donde irá Miri, y no muy lejos de la mía. El plazo comienza esta semana y termina en 2 semanas, mañana aprovechamos que están más o menos cerca y nos informamos. El único problema es que están algo lejos, tendremos que sacarnos el carnet.
Gemma -  Gracias por haberos informado, ahora vengo, voy a llamar a mi madre.
Yo – Vale, no tardes.
*Narro Yo*
Fui a llamar a mi madre. Le pareció buena idea eso de estudiar biología aquí. Me dijo que echara la matrícula, y que si me cogían me quedaría. Estaba muy generosa, como regalo de fin de curso por llamarlo así, si entraba me regalaría una Vespa. No me lo creía, por fin me daban autonomía como para quedarme en Inglaterra, y no solo eso sino también comprarme una moto, estoy que flipo…
*Narra Liza*
Estábamos hablando con Robert mientras Gemma hablaba por teléfono. Le comentamos a Robert donde estaba la casa, él ahora nos ayudaría a llevar las cosas de Gemma, y de paso le enseñaríamos la casa. No se le veía muy ilusionado de que su querida… se viniera con nosotras. Supongo que se pensaba que estaría mucho más tiempo para disfrutar ellos solo, pero no siempre será así, y menos con él. Le ha hecho mucho daño, y aunque Gemma no lo sepa, Robert estuvo tonteando y demás con una chica de aquí, bueno, eso fue lo que me dijo Miri…
Fui a ver si Gemma ya había terminado. Llegué y ya había empezado a recoger las cosas.
*Narra Robert*
Miri – Robert, al final que fue lo que pasó con aquella¿?
Yo – Con quien – dije haciéndome el tonto aunque sabía perfectamente de quien hablaba, estaba hablando de Marie.
Marie es la verdadera razón por la que me vine. Gemma y yo no estábamos muy bien, y encontré el apoyo que necesitaba en Marie, una chica londinense que conocía de cuando yo era pequeño, pero después de irme a canarias, seguimos hablando. Bueno, en realidad nos conocimos porque estudiábamos juntos en el instituto, no vivíamos en Londres, pero ella el mismo año que yo me fui a las islas, ella se fue a Londres.
Nosotros quedábamos todos los días, pero todavía no éramos más que amigos, estaba dispuesto a decirle lo que siento, pero Miri me avisó de que Gemma iba a venir y…algo en mi interior renació. Sentí que tenía que volver con ella. Y  ahora Miri me lo impediría, como si no la conociera…
Miri – Robert… holaaaaa estas¿? Eeeeoooohh… - dijo moviendo las manos de un lugar a otro en mi cara.
Yo – Sí, dime – dije sobresaltado.
Miri – En qué pensabas¿?
Yo – No, en nada, tonterías.
Miri – Bueno, como ya te imaginas, no te voy a dejar a Gemma todo el día, en realidad paso de que le hagas daño, te conozco y sé que se lo harás.
Yo – Miri, no lo haré, te lo aseguro.
Volvieron Liza y Gemma.
Gemma – Si me dejan, me dijo mi madre que echara la solicitud y que si me aceptaban me dejarían ir a clases aquí, y me regalarán la Vespa, mi madre que la elija aquí y la compre, que ellos las pagan a sí que… yo ya tengo transporte…
Miri – No eres la única. – dijo agitando unas llaves.
Liza – Te lo tenías guardado zorrilla…
Yo – Qué¿? Espera… mi hermana con coche.. AY MAY… fuerte peligro…
Miri – Gracias, yo también te quiero…- le miré con mala gana.
Liza – Bueno nos vamos¿?
Yo – Vamos en mi coche, y así metemos las maletas, que como es grande caben perfectamente.
Miri – Sí, yo de todas maneras dejé el Mini en nuestro garaje.
Liza – Espera, que tenemos garaje¿?
Miri – Sí, y trastero, pero eso no te lo recomiendo.
Liza – Que pasa esta derruyéndose¿?
Miri – Que yo sepa no, pero está muy sucio.
Gemma – Guarrilla, eso en nada lo limpiamos.
Yo – Bueno, nos vamos o qué¿?
Todas – Sí pesado…
Bajamos al garaje y guardamos las maletas. Subimos al coche y nos dirigimos a la que sería  a partir de ahora y quién sabe hasta cuándo mi nueva casa.

viernes, 3 de mayo de 2013

Capítulo 23 - "Una peli¿?"


Robert – Bueno, a donde quieres que vallamos¿?
Yo – Robert, podemos ir a tu casa a dejar las maletas y después lo que tú quieras.
Robert – Vale, te apetecería ir a ver una peli después¿?
Yo – O pasamos por el videoclub y sacamos Batman la leyenda renace¿?
Robert – Vale, mejor pasamos por el centro comercial, la compramos y de paso compramos algo de comer¿?
Yo – Claro, yo la voy a coger y tu lo de comer.
Robert – Vale.     
Llegamos al centro comercial, no estaba muy lejos. Llegamos, nos bajamos y fuimos directamente al hipermercado. Yo fui a los DVDs y Robert a la comida. Encontré la sección pero no la peli. Pregunté a un dependiente, me dijo donde estaba, la cogí y fui a buscar a Robert.
Cuando lo encontré lo vi hablando con alguien, no sé quien era pero su voz y su espalda me sonaba. Cuando me acerqué después de estar un par de segundos pensando en quien era, el chico con el que hablaba ya se había marchado.
Me acerqué sigilosamente y le tapé los ojos.
Yo – Quien soy¿? – dije con una voz de pito.
Robert – Mmmm no sé, alguien a quien quiero¿?
Yo – No.
Robert – Entonces eres… mmm no sé… Miri¿?
Yo – No, encerio¿?
Robert – Gemma anda, quítame ya las manos de los ojos.
Se las quité y me besó.
Yo – Quien era¿?
Robert – Nada, un amigo que hacía mucho que no veía. Fuimos juntos al colegio y al instituto, éramos mejores amigos y ahora, apenas lo puedo ver, viaja mucho.
Yo – Ah, bueno, que has cogido¿?
Robert – A ver, cogí 2 pizzas, este paquete de papa, y una botella de Fanta naranja de las grandes, tal y como a ti te gustaba no¿?
Yo – Hay que bien me conoces. Vamos ya a la caja¿?
Robert – Sí, vamos.
Llegamos a la caja, había una vacía y nos fuimos a esa. Pagó la compra, la metimos en el coche y nos fuimos a su casa.
Aparcó cogió las bolsas, entramos al portal y subimos por las escaleras. En el segundo piso se paró frente a una puerta, cogió las llaves que tenía en su bolsillo y abrió.
En cuento abrías, había un hall, en la puerta más cercana estaba la cocina-comedor-salón. En el pasillo que seguía el hall estaba la habitación principal, un baño y un pequeño estudio (despacho).
Robert me llevó a la habitación principal.
Robert – Si quieres, deja las cosas aquí – dijo señalándome al armario. – yo dormiré en el sofá durante el tiempo que te quedes aquí.
Yo – No, no consentiré que duermas en el sofá en tu propia casa. Yo dormiré en el sofá.
Robert – No, enserio, duerme tu en la cama.
Yo -  No, dormiremos los dos en la cama. Que durmamos juntos no quiere decir que hagamos nada raro.
Robert – Vale, bueno voy a hacer las pizzas y preparar todo.
Robert se fue, yo me quedé en su habitación. Saqué lo básico, un par de camisas, uno pantalones…
Cuando terminé fui a la cocina. Las pizzas estaban en el horno, las papas ya las había puesto en un cuenco y había sacado dos vasos y la Fanta.
Lo puso todo en la mesa del salón. Sacó las pizzas y también las puso allí. Sacó la película del forro y la puso. Nos pusimos a ver la peli, comer… cuando ya era tarde, me empecé a quedar dormida. Robert me llevó a la cama, pero él se volvió al salón.
*Al día siguiente*
Me desperté y Robert no estaba en la cama. Su lado estaba sin deshacer. Salí de su habitación, fui al baño, me lavé la cara y fui al salón. Estaba dormido. Se había quedado dormido o a dormir en el sillón. Al rato se levantó, es tan mono durmiendo…
Preparamos el desayuno, eran las 11, estábamos hablando de que haríamos esa tarde cuando tocaron el timbre…

sábado, 27 de abril de 2013

Capítulo 22 - "Robert"


*Fin del sueño*
*Narra Gemma*
Me desperté, miré el reloj y eran las 7 de la mañana, me levanté y coloqué la ropa para ir con Sophie a su instituto.
En realidad me desperté muy confusa. El sueño era tan real… mi amor por Liam cada vez iba a más y en mis sueños lo podía sentir más que nunca.
Sophie se preparó y salimos.
Llegamos al instituto y eran las 8 y 25, las clases empezaban a las 8 y media, me acerqué a donde estaban los demás compañeros del intercambio y me puse a hablar con ellos. Estaba hablando con Michael el profesor, cuando me llamaron.
*Llamada telefónica*
Yo - Hola¿?
Alguien - Hola Gemma, soy Robert.
Yo – Ah, hola Robert, que tal estas¿? Cuanto tiempo¿?
Robert - Sí, muy bien. Mira me preguntaba si te apetecería quedar, me ha comentado mi hermana que estás en Londres…
Yo - Sí, estoy aquí pero… es que me voy en pocos días.
Robert - bueno, si quieres te quedas en casa.
Yo - Vale, pero tengo que llamar a mis padres para comentárselo, después te llamo, chao. Te q…te echo de menos.
Robert - Y yo, adiós, hasta después.
*Fin de la llamada*
Puf… Robert se habrá dado cuenta de que casi le digo que todavía le quería¿?, pero que no…
Bueno, Robert es el hermano de Miri, él tiene 20 años. Yo…, bueno él…, bueno, hace un mes salíamos, cortamos después de 4 años juntos. Todo comenzó cuando Miri nos presentó, el me atrajo, ojos marrones, muy guapo, pelo largo como lo tenía Liam en What make you beautiful, pero él de color castaño y estaba…buf… muy bueno. Poco a poco lo empecé a conocer. Quedábamos a escondidas de Miri, no queríamos que ella lo supiera por si acaso se lo tomaba mal. A los 5 meses de conocernos, él ya era alguien muy especial, yo le quería pero no éramos más que amigos hasta que se decidió a decirme que me quería, no mejor manera que una noche en la que me quedaba en su casa supuestamente con Miri y Liza. Él se quedó a dormir en la misma habitación que nosotras, a mi lado. No sé porqué pero tenía miedo, era una noche de tormenta, llovía mucho y había relámpagos. Sus estruendos me asustaban cada vez más. Robert se dio cuenta, me cogió y me llevó hasta  su habitación.
Robert – Gemma, tengo que decirte algo. – dijo algo nervioso.
Yo – dispara.
Robert – Bueno, pues…no me esperaré más.
Me besó. Sus rosados labios se unían con los míos.
Robert – Te quiero Gemma, quieres ser mi novia¿?
Yo – Robert, te quiero, claro que quiero.
Le volví a besar.
Robert – Bueno, volvemos a la habitación con las chicas. Mañana se lo tendremos que decir.
Yo – Sí, vamos.
Me dio otro cálido beso y nos fuimos a la habitación donde estaban mis dos mejores amigas durmiendo.
Nos acostamos juntos, me abrazó y me quedé dormida en su pecho.
Al día siguiente como acordamos se lo dijimos a las chicas.
Se lo tomaron súper bien. Miri estaba la mar de contenta de que Robert y yo estuviéramos juntos.
Bueno, como iba diciendo, hace unas 4 semanas, cortamos. Él se iba a Londres a estudiar y yo… Yo en principio me quedaba en Gran Canaria, pero ahora con lo del intercambio y lo de estar en su misma ciudad, me daba muchas ganas de estar con él.
Llamé a mis padres
*Llamada telefónica*
Yo - Hola mamiiii!!!
Mamá – Hola hija, que tal¿?
Yo – Muy bien, mira me preguntaba si me podía quedar aquí un par de semanas, es que Robert me ha llamado y me a dicho que me quede en su casa. Quiero volver con  él.
Mamá –Vale cariño, por mí no hay problema, se lo preguntaré a tu padre y luego te mando un mensaje.
Yo – Vale, gracias mamá. Te quiero. Chao.
Mamá – Bueno, ahora te mando en mensaje.
*Fin de la llamada*
A los pocos minutos me llegó el mensaje.
Mensaje: Hija, tu padre dice que sí, que te puedes quedar, ten cuidado de lo que haces. Te mandaremos dinero. Te queremos.
No me lo podía creer. Llamé corriendo a Robert.
*Llamada telefónica*
Robert – Si¿?
Yo – Robert, soy yo. Mis padres me dejan.
Robert – Genial. En 3 días te paso a buscar por la casa de Sophie. Tengo muchas ganas de verte. Te… echo de menos.
Los 3 días siguientes se me pasaron muy rápido. Mis padres tuvieron que llamar a Michael para decirles que me daban permiso para quedarme en Londres.
A las 5 había quedado con Robert. Tenía muchas ganas de verle.
Eran las 5 menos diez. Ya me estaba despidiendo de la familia de Sophie. Estaba muy nerviosa. Sin darme cuenta habían llamado a la puerta. Fui a coger mis maletas, pero cuando fui, me di cuenta de que Robert las estaba metiendo en el coche.
Cuando le vi, no pude evitar el lanzarme a sus brazos. Le abracé y le besé. Nuestros labios se juntaron como la primera vez.
Robert – Te quiero.
Yo – Y yo.
Me besó.
Nos subimos al coche, bajé la ventanilla y me despedí con la mano a la familia de Sophie. La echaría muchísimo de menos…